lunes, abril 11, 2005

Razones para sonreír

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´Pienso que cuando sonrío y me muestro alegre, al hacerlo, comunico felicidad a los demás, aunque yo a lo mejor lo esté pasando mal. Y, al darla a los demás, me sucede –como de rebote- que crece también en mi interior. Creo que quien renuncia a estar siempre pendiente de su propia felicidad y se dedica a procurar la de los demás, se encuentra casi sin darse cuenta con la propia´.

Por eso, las personas que se esfuerzan por sonreír cuando no tienen ganas, acaban por tener ganas de sonreír.

Buen humor

El buen humor es siempre una victoria sobre el propio miedo y la propia debilidad. Mucha gente esconde su inseguridad o su angustia detrás de un talante brusco. Como miedos y debilidades tenemos todos los hombres, la diferencia entre unos y otros está en el modo de afrontarlos. Lo sensato es hacerles frente con un poco de buen humor riéndose de uno mismo si es necesario.

Todo lo que se hace sonriendo siempre nos ayuda a ser más humanos, a moderar tendencias agresivas, a ser más capaces de comprender a los demás e incluso a uno mismo. Es una gran suerte tener alrededor personas que saben sonreír.

Pero la sonrisa es algo que cada uno tiene que construir pacientemente en su vida. Con equilibrio interior, aceptando la realidad de la vida, queriendo a los demás, saliendo de uno mismo, esforzándose en sonreír aunque no se tengan ganas. Es algo que hay que practicar con constancia.

Es posible ser feliz

Es curioso cómo muchas personas piensan que la felicidad es algo reservado para otros y muy difícil de darse en sus propias circunstancias. Corremos el peligro de pensar que la felicidad es como una ensoñación que no tiene que ver con el vivir ordinario y concreto. La relacionamos quizá con los grandes acontecimientos, con poder disponer de una gran cantidad de dinero, o tener un triunfo profesional... y no suele lograrse con eso.

La prueba es que la gente más rica, poderosa, más atractiva, o que mejor dotada está, no coincide con la gente más feliz.

De entre los pobres, miserables y desafortunados, unos son felices y otros no. Y entre los ricos y poderosos, los hay también felices e infelices. Y eso precisamente demuestra que la felicidad y la infelicidad provienen de otras cosas, de cosas que están más en el interior de la persona.

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